A menudo puede buscar apoyo en factores externos: intente construir una carrera exitosa, obtenga independencia financiera, adquiera una excelente forma física y consiga el apoyo de otros.
Sin embargo, existe una fuente mucho más poderosa de fuerza y energía: la madurez emocional. Es este factor el que puede ayudarle a sobrevivir a cualquier dificultad sin derrumbarse. Una persona emocionalmente madura es aquella que puede confiar en sí misma, asumir la responsabilidad de su vida, responder adecuadamente a las circunstancias externas, adaptarse a las condiciones cambiantes, etc. En este artículo te contamos cómo la madurez emocional te hace más fuerte.
1. Entiendes lo que te está pasando
No sólo experimentas algunas emociones: puedes nombrarlas, distinguir la melancolía del aburrimiento o la irritación de la ira. Además, podrá rastrear qué causó exactamente estos sentimientos en usted. Mediante el autoanálisis, llega a conclusiones que le ayudarán a controlar mejor sus emociones en el futuro, evitar desencadenantes o vivir sus sentimientos de forma segura para usted y los demás.
Cuando comprendes lo que te pasa, dejas de ser rehén de tus emociones. Compara las circunstancias externas con sus experiencias internas y crea una imagen completa de los eventos.
2. Tomas decisiones basadas en hechos y objetivos a largo plazo, no en impulsos a corto plazo.
La impulsividad es una clara señal de inmadurez emocional. En lugar de tomar un descanso, sucumbes a una reacción emocional: respondes bruscamente a las críticas, haces una compra innecesaria, dejas de trabajar en una tarea debido al primer fracaso, etc.
Si has desarrollado madurez emocional, no tienes prisa por actuar, incluso si realmente quieres actuar de una determinada manera. Necesitas tiempo para pensar en la situación, comprobar los hechos, analizar cómo tus decisiones afectarán tu vida a largo plazo. Este enfoque le ayuda a alcanzar sus objetivos, incluso si las personas que le rodean o las circunstancias lo impiden en todos los sentidos.
3. Asumes toda la responsabilidad de tu vida y tus reacciones.
La madurez emocional te impide buscar a quién culpar. Ya no transfieres la responsabilidad de lo que sucede en tu vida a tu novia, amigos, jefes, mal destino, etc. Llega a ti una comprensión: incluso en las circunstancias externas más difíciles, todavía tienes espacio para tomar decisiones.
Sí, no puedes controlar a otras personas o eventos que suceden a tu alrededor. Pero tienes el poder de controlar tus reacciones y acciones. La capacidad de asumir responsabilidades le ayuda a ser lo más honesto posible consigo mismo, a encontrar oportunidades donde otros ven limitaciones y a tomar decisiones informadas.
4. Desarrollas una profunda empatía.
Es imposible ser una persona empática si no se ha alcanzado la madurez emocional. Para comprender los sentimientos de otras personas y ponerse en su lugar, primero es necesario comprenderse a sí mismo.
Las personas emocionalmente inmaduras muchas veces no reconocen cómo se siente su interlocutor. A menudo, incluso al comprender qué emoción está experimentando una persona, no sienten simpatía por ella. Como resultado, la comunicación con ellos resulta superficial y suele ir acompañada de manipulación. Esto dificulta la construcción de relaciones sanas no sólo con los seres queridos, sino que el ámbito empresarial también se ve afectado.
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5. Sabes simpatizar, pero no te pierdas en las emociones de los demás.
La madurez emocional significa que puedes comprender las emociones de tu interlocutor sin estar inmerso en ellas tú mismo. Si su amigo cercano acude a usted desesperado, durante o después de comunicarse con él no experimentará los mismos sentimientos. O, si ves que una persona hace algo malo, puedes entender sus motivos sin justificar sus acciones.
Este es un ejemplo de empatía saludable que te ayuda a comunicarte de manera efectiva, encontrar formas de resolver conflictos, ser un apoyo para tus seres queridos y no agotarte. Entiendes bien a las personas, puedes crear fuertes conexiones sociales, involucrarte emocionalmente en la vida de alguien y, al mismo tiempo, seguir siendo una persona autosuficiente.
6. Te sientes más cómodo con la incertidumbre y el cambio.
La vida no puede ser estable todo el tiempo. A pesar de esto, las personas emocionalmente inmaduras se aferran desesperadamente a la ilusión de control. Por lo tanto, cualquier desviación, incluso la más mínima, del plan original les provoca ansiedad y estrés severo.
La madurez emocional te ayuda a vivir una vida más tranquila (incluso ante la incertidumbre). Simplemente comprende y acepta el hecho de que no puede influir en muchos factores externos. Pero puedes desarrollar tu capacidad de adaptación, de modo que si tus planes salen mal, puedas afrontar las posibles consecuencias.
7. Sabes cómo afrontar el fracaso de forma constructiva.
Para una persona emocionalmente inmadura, el fracaso se percibe como un desastre. A esas personas les parece que cualquier error es una confirmación de su inferioridad. Cada vez que experimentan otro fracaso, se decepcionan cada vez más de sí mismos y abandonan cada vez menos su zona de confort.
Si eres una persona emocionalmente madura, entonces sabrás cómo afrontar los fracasos de forma constructiva. Puedes separar el error de tu personalidad y mantener la fe en ti mismo y en tu propia fuerza. Cuando la mayoría caerá en la apatía y se rendirá, usted se tomará el tiempo para analizar la situación. Esta es obviamente una posición ganadora, ya que del fracaso se gana experiencia que se puede utilizar en el futuro.
8. Construyes límites saludables en la comunicación.
Entiendes claramente dónde termina tu responsabilidad, puedes distinguir tus intereses de los de los demás, eres capaz de rechazar la solicitud de una persona que te resulta inconveniente o detener un comportamiento irrespetuoso hacia ti. Además, al defender los límites personales, no te sientes egoísta.
Para usted, este enfoque de la comunicación es el único correcto, porque le permite mantener el respeto por sí mismo y anteponer sus necesidades. Gestiona los recursos a su disposición de forma más eficaz y construye conexiones saludables y duraderas con las personas.